Google despliega agentes de IA Gemini para tres millones de empleados del Pentágono, pero solo 26.000 han recibido formación
por Edgar OteroGoogle ha comenzado a desplegar agentes de inteligencia artificial basados en Gemini en el Pentágono, con acceso inicial a toda la plantilla de empleados civiles y militares del Departamento de Defensa, que suma tres millones de personas. El acuerdo, confirmado por Bloomberg, arranca en redes no clasificadas con ocho agentes prediseñados para tareas como resumir reuniones, elaborar presupuestos o contrastar decisiones con la estrategia de defensa nacional. Los usuarios también podrán construir sus propios agentes mediante lenguaje natural, sin necesidad de conocimientos técnicos.
El anuncio lo ha hecho Emil Michael, subsecretario de Defensa para investigación e ingeniería, quien ha calificado a Google de socio "de confianza" y ha confirmado que las negociaciones para extender el uso de los agentes a redes clasificadas ya están en marcha. Michael es la misma persona que lideró las tensas negociaciones con Anthropic que terminaron con la designación de la compañía como riesgo para la cadena de suministro, una clasificación habitualmente reservada para amenazas a la seguridad nacional. Anthropic ha llevado esa decisión a los tribunales, como se informó la semana pasada. Michael ha descartado que el conflicto tenga solución judicial y ha dicho que el Pentágono está "pasando página".
Millones de prompts, miles de usuarios formados
El dato más revelador del acuerdo no está en las capacidades técnicas de Gemini, sino en una cifra que el propio Pentágono ha facilitado y que pasa casi desapercibida en el anuncio. Desde que en diciembre se lanzó el portal GenAI.mil, los empleados del Departamento de Defensa han enviado 40 millones de prompts y han subido más de cuatro millones de documentos. Sin embargo, solo 26.000 personas han recibido formación oficial en el uso de herramientas de IA. Las próximas sesiones formativas ya están completas.
La brecha es notable. El Pentágono está desplegando agentes autónomos capaces de tomar decisiones y ejecutar tareas en cadena entre una fuerza laboral de tres millones de personas, de las que menos del 1% ha pasado por algún tipo de entrenamiento específico. El propio Emil Michael ha reconocido que la formación es crítica para evitar errores, y en particular para que los usuarios sean capaces de detectar alucinaciones en las respuestas. "Te ahorra mucho tiempo en el proceso, pero tienes que revisar al final para asegurarte de que no hay alucinaciones", ha dicho.
El ejemplo más concreto del valor operativo que el Departamento espera obtener lo ha dado Kenneth Harvey, director del Mission Training Complex en Fort Bragg. Según ha explicado, diseñar un ejercicio militar con hasta 50.000 soldados simulados le llevaba a su equipo de nueve personas seis meses. Con el portal de IA, un ejercicio comparable centrado en el Mando Sur tardó seis semanas. Harvey ha subrayado que "ojos humanos revisaron cada palabra", pero el caso ilustra bien el tipo de aceleración que el Pentágono está buscando.
Google vuelve al Pentágono sin el ruido de 2018

El acuerdo tiene un precedente que conviene recordar. En 2018, más de 4.000 empleados de Google firmaron una carta de protesta contra el Proyecto Maven, un programa del Pentágono para aplicar inteligencia artificial al análisis de imágenes de drones militares. La presión interna fue suficiente para que la compañía no renovara ese contrato y, poco después, estableciera una serie de principios de IA que incluían no desarrollar tecnología para aplicaciones armamentísticas.
Ocho años después, Google regresa a los sistemas del Departamento de Defensa con un perfil considerablemente más alto, sin protestas públicas conocidas y con su vicepresidente Jim Kelly publicando un post en el blog corporativo describiendo el acuerdo como una colaboración para "automatizar tareas rutinarias". La compañía ha eliminado progresivamente algunas de las restricciones que estableció tras el escándalo de Maven, en una evolución que refleja el cambio de postura generalizado en la industria tecnológica ante los contratos militares.
El contexto es el de un Pentágono que lleva semanas reconstruyendo su ecosistema de proveedores de IA a gran velocidad. Tras la ruptura con Anthropic, el Departamento de Defensa ha acelerado acuerdos con OpenAI, xAI y ahora Google para cubrir distintas capas de sus redes, desde los entornos no clasificados hasta los sistemas de mayor confidencialidad. Y es que el hueco que deja Anthropic no es fácil de cubrir: Claude era el único sistema de IA frontera con certificación Impact Level 6 para operar en redes completamente clasificadas, una acreditación que ninguno de sus sustitutos posee todavía.
El portal GenAI.mil seguirá ofreciendo el chatbot de Gemini para trabajo no clasificado, y a partir de ahora también los nuevos agentes. Michael ha expresado "alta confianza" en que Google acabará siendo socio también en redes clasificadas y de alto secreto, aunque sin fechas concretas.
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